sábado, 18 de agosto de 2007


Poesías. Balcones que se arrojan al vacío. Sirenas que ululan por encima de la reja que mantiene cautivo al horizonte. Crayones que solo encuentran sentido en el arte de no subrayar. Ellos me robaron la sortija del carrusel, envidiosos. Mi teléfono y sus treinta y dos tentaciones.Estoy en compañía de la mejor compañía: yo para mí.Debo matar y enterrar a las moscas sumbadoras en el patio trasero de mi casa de campo, porque son altamente perjudiciales para mi salud mental. Ellas taladran mi cerebro, como verdaderas descaradas que son. Intrusas en mi espectáculo.Y ahora resulta que Paul Mc Cartney podría estar muerto.*Tu existir me vuelve infrecuente...Me he visto sorprendida por un iracundo e insolente deseo de cambiar las reglas del juego. Mis relatos son por lejos, initelegibles a los ojos de un público impalpable.Con el correr de los días, vislumbro una marcada nota de desagrado en mis ojos, en mis actitudes, en mí ara con el mundo exterior.Lo que más quisiera es que existir tenga razón de ser solo dentro de mi cama, mi almohada, junto a los libros que atesoro en mis plumíferas repisas...


*leyOoN.

jueves, 5 de julio de 2007

.... * mirandose * ....


En blanco, como una tela de araña en una lámpara vieja. Reflotando como las palabras que se escurren en el colador de los ñoquis que cenamos hoy al mediodía. Mis lágrimas siguen aferrándose a tus sábanas con el último aliento de quien intenta ser feliz por primera vez. La nena tiene las manos sucias. El verano esconde canículas inconclusas, y bebemos de ambas fuentes: la de Leteo y la de Mnemosine. Porque la sed es tan necesaria de saciar, que poco nos interesa la procedencia del salvador.
El trazo se mezclará y se confundirá con otro. Se aclarará, oscurecerá y arruinara la magia del momento […No me gustó como nos despedimos, daban tus labios rocío y no bebí…].
Burlando las reglas del juego, juego a ser la hija de nadie. Inventándole un final a los cuentos mas contados y relatando intrigas que fueron ninguna leyenda.
A todo el mundo, una canción que te dediqué.

domingo, 1 de julio de 2007

¨ La Belleza No Se Mira, Solo Es Mirada ¨


Desnudos los cuerpos, despojados d orgullo. Cuando la mente se libera d buenos pensamientos, surge en ella el deseo primitivo d matar. Majestuoso instinto asesino. En mi, ideas, personas, actitudes.Recurro a lo mediocre q me resulta ser yo : tomo jugo tang d naranja y pido un te con sacarina. Espero en el anden d los colectivos al tren q hace convinacion con aquella aerolinea q desembarca en la cuidad q amo, esa q solo sabe de dias grices y lluviosos. Mantengo larguisimas conversaciones con mi ego, mi orgullo y mi soberbia, q resultan tener un parecido a la partida q se libra entre un esclavo y el campeon mundial d ajedrez, y yo solo conozco loa movimientos del pobre peon. En esas situaciones, siempre encaro el mismo papel: el d yo misma. El escenario muta entre mi conciencia, la tuya, el rechazo, la necesidad, tu negligencia, mis fracasos, las oprtuniudades q nunca nos dimos...El director y productor d esas obras macabras, no es mas q el olvido, y eso es perjudicial para mi salud. Nunca conservo un mismo papel y casi siempre, termino vendiendo pochoclos en la entrada del teatro. Asi es, me relevan del cargo q conlleva pertenecer a mi vida...Mejor hablemos d como es escuchar.Eso q casi nunca haces conmigo, porq la mesa d tres patas siempre es mas interesante q yo, q solo tengo dos piernas y no sirvo para apoyar nada... salvo tus confeciones. Esas q volcas en mi, como quien descarga un tonel d basura en un contenedor vacio. Asi, mis veredas se saturan d tus palabras, q lo unico q anhelan es verte dormir a mi lado, cuando tengo tanto frio q no puedo ni hablar, orq se me cierran los ojos si lo intento.Escribo y se me viene a la memoria una bandada d pajaos silvestres. Uno se muere, se descolora y pierde tres plumas. Ese es mi obsequio favorito, aunq encierre el morbo q m acelera el corazon y me estremece complulsivamente. Y MI ROSTRO CONTRA EL SUELO, HELADO. Y mi cuerpo contra el espejo, desnudo. Y mi risa nublada por la marea del cielo, metirosa. Y mis pies descalzos q t rodean hasta convertirte en parte de mi, del modo mas simple. Soy mala en lo q hago mejor, soy capaz d ser incapaz, solo cuando no me revuelca el institno...

Inedito...


Éramos en un espacio tranquilo, sin sobresaltos mayores por los cuales preocuparse demasiado. Nuestra rutina era solo eso: rutina. Corriente, uniforme, estructurada e inalterable. Vestíamos atuendos de gente normal, ocupada, gris. Todo gris o entre sus peculiares matices (recurso agotado). Nuestro tiempo valía oro, era oro, mas que todo y no era nada. Se escurría como agua, como arena, como tiempo perdido, era triste.
Mirábamos siempre como al pasar, sin detenernos, sin ensimismarnos con ningún rostro, ninguna mirada, ningún jardín. Sin tener ganas de devorar con los ojos a ninguna criatura a nuestro alrededor. Los aromas eran perfumes importados, que protegíamos en sus valiosísimos estuches, eran solo una marca (aerozeppelin).
Hacíamos el amor como nunca habíamos aprendido, como nunca nadie nos había enseñado. Mecánicos, estáticos, inertes. Escenas repletas de rituales demagogos, desprovistos de caricias sanas y melancólicas. Siempre en los límites del placer, fuera de el. Espiándolo apenas, por la abertura que se dejaba adivinar en los portales del deseo, que jamás nos quiso, pobre de nosotros idiotas.

sábado, 30 de junio de 2007

* ...○ ° Estallar(me) ° ○... *


Cobíjame mientras el sur se esconde detrás de tu espalda. El perfume no es para nada volátil, se impregna en nuestros huesos como un ultraje a destiempo. La naturaleza de un alma que no existe es ignorancia enjaulada y el viaje de ida es un amor que dura cinco minutos. Me haces bien. De la mano, permanecemos en las orillas opuestas del río. Me gusta mirar tus ojos, lejanos. Me gusta extrañarte, aunque sienta que el aire que me mantiene despierta se me escape por la mirilla de tus dedos. Los bancos de Plaza Francia se desvelan a causa del mal uso de los recursos imaginarios. Naufragios que pesan como un mar de muerte, se pierden, se hunden y reflotan como burbujas calientes. Necesito ese calor. El tuyo. Las manos de un reloj que marca el tiempo sin fechas ni historia, me acarician tan toscamente que arrancan pedazos de mi cuerpo, como si ello tuviera menor importancia. El sol cae despacio, a cuenta gotas, como pidiendo permiso para ser. El pasto, que es verde y lima, lo reprende por impuntual, pero no logra imponer el menor castigo porque sin el uno, el otro no tiene razones para existir. Hoy me conforma verte dormir y enredar tu pelo con el mío, que se enmaraña como la tabla del dos. Distancia insalvable, destino errante, desierto y oasis. El miedo de no verte nunca mas, solo tiene respaldo con el de no verte por primera vez. Quiero impartir clases de acrobacia sobre hilos de cartón, quiero trepar el álamo que esconde mi luna favorita, sin rasgarme las rodillas como cuando soy chica... como siempre. No le busques un sentido a esto que siento, te vas a quedar con las manos vacías en el primer intento, mejor dale un sentido propio, único. Se que estoy jugando mal mis cartas. Aprender a equivocarse con nada de elegancia, a chocar contra el muro mas grande y volverse loca de euforia por saber que se puede seguir intentando, y chocarse de nuevo (de vuelta esta el colectivo, y Abril viaja en subte porque le da placer). Ensayo y error. Aprender a encontrar el norte, que quiere imitar al sur, pero no encuentra lugar, porque tus hombros son solo para mí.